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La franquicia angelina recordó a su leyenda en una emotiva ceremonia previa al partido frente a Portland.
Cinco días después de que a todos se nos partiera un trocito de nuestro corazones baloncestísticos con el accidente de helicóptero que se llevó la vida de Kobe Bryant, su hija Gianna y siete personas más, Los Angeles Lakers disputaban su primer partido en casa –el del martes ante los Clippers fue aplazado– en lo que se esperaba fuese una noche tan dura como emocionante. El pabellón en la que La Mamba Negra nos había hecho soñar despiertos tantas veces, lo despedía.
Los detalles y actos para honrar su memoria se sucedieron sin que las lágrimas pudiesen esconderse. Boyz II Men interpretando el himno de Estados Unidos, Usher cantándole, LeBron James dedicándole unas palabras, las compañeras de equipo de su hija Gianna sentadas en primera fila, un increíble vídeo homenaje, 24,2 segundos de silencio por ambos… Simplemente una de las noches más especiales que se recuerdan en la NBA.
Poco antes de dar entrada al público conocimos el parche que lucirían los jugadores del conjunto californiano en sus camisetas con las iniciales ‘K’ y ‘B’ de su ídolo, las cuales se repetirían sobre la cancha junto a los números ‘8’ y ’24’ que había vestido durante su carrera. Y en primera fila, tanto él como su querida hija presentes con las camisetas de ambos colocadas en las sillas y un ramo de flores sobre ellas.
Decir que el ambiente era sobrecogedor es quedarse muy corto. Cada segundo que pasaba en el Staples respiraba por Kobe, a quien los aficionados recordaron en varias ocasiones entonando su nombre y coreando igualmente el grito de MVP’. Como no podía ser de otra manera, todos los jugadores de los Lakers vistieron con los números ‘8’ y ’24’ y durante la presentación del equipo todos la hicieron igualmente mientras el speaker narraba lo siguiente: “No. 24, 6’6”, 20th campaign out of Lower Merion High School, Kobe Bryant“.
Las compañeras de Gianna
Kobe Bryant se ha ido, pero no se ha marchado solo una estrella del baloncesto, sino alguien cuya pasión, cuya llama sobre el parqué, estaba encendida en una niña de 13 años: su hija Gianna. Ambos abanderaban la Mamba Mentality. Bryant pasaba horas y horas traspasando a la pequeña toda su sabiduría, una jugadora que tenía claro que el legado de su padre estaba asegurado con ella. Ayer los Lakers también la tuvieron presente en todo momento e invitaron a sus compañeras de equipo a compartir tan sentimental velada desde la primera fila del Staples.
Usher canta a Kobe
Usher encogió las almas de todos los presentes en el Staples Center, así como de aquellos que desde sus casas no podían pestañear mientras trataban de asimilar –una vez más– que Kobe se ha ido. El cantante estadounidense interpretó el himno Amazing Grace ante un público que se mantuvo en absoluto silencio. Con una oscuridad estrellada que parecía extenderse hasta el infinito –así será el recuerdo de Bryant– la despedida a uno de los más grandes deportistas de la historia continuaba con los sentimientos a flor de piel.
Palabras de LeBron
LeBron James y Kobe Bryant estaban muy unidos. Siendo un referente para El Rey desde su etapa en el instituto, cuando lo conoció, anoche no había nadie mejor para dedicarle unas palabras antes del partido más duro que se ha jugado en el Staples. A LeBron, visiblemente emocionado, le costó arrancar. Una vez recompuesto a medias, destacó que la noche debía ser para celebrar lo grande que fue Kobe, y no solo como deportista. “Hoy celebramos ese niño que llegó aquí con 18 años, se retiró con 38 y se convirtió probablemente en el mejor padre que hemos visto en los últimos tres años. Esta noche es una celebración”, comentó
“No te olvidaremos”. Así cerró James su intervención y así nos sentimos todos. Han pasado días, y pasarán años, pero todos llevaremos siempre en nuestro interior un pedacito de Kobe Bryant.